fbpx

Cintilla Iliotibial o Rodilla del corredor

¿Qué es?

La lesión de la cintilla iliotibial, también conocida como rodilla del corredor, es una lesión muy frecuente que se produce en la banda iliotibial de nuestras rodillas. Al generarse fricción entre esta banda (realmente es un tendón) y otras partes internas de la rodilla, se produce un dolor agudo en la cara lateral externa de la rodilla que es bastante molesto e incluso puede llegar a ser incapacitante.

Se le llama también síndrome del corredor porque es una lesión característica de los corredores, aunque también es muy común en ciclistas y otros deportes. Generalmente, aparece por un sobreuso del tendón que se puede producir por diferentes factores como el sobrepeso, unas deportivas de mala calidad o tener una mala pisada.

¿Cómo se produce?

No tiene por qué producirse ninguna contusión para que aparezca el dolor. Es, por tanto, una lesión más progresiva que se suele ir agravando con el paso del tiempo si no se hace nada para remediarlo. El dolor suele intensificarse cuando se corre a ritmos muy lentos o en pendientes descendentes. También es común que nos duela al subir o bajares escaleras.

Normalmente, podemos aplicar hielo sobre nuestra rodilla después de haber practicado deporte para aliviar el dolor y disminuir la inflamación de los músculos.

cintilla iliotibial

Síntomas de la Cintilla Iliotibial

Como ya hemos comentado anteriormente, no es una lesión que se produzca de un día para otro por una contusión o una mala pisada. Más bien, la lesión empieza como una pequeña molestia en la cara lateral de la rodilla que se irá agravando con el paso del tiempo si no se hace nada para solventarlo

Normalmente, suele aparecer un dolor leve en la parte externa de la rodilla después de haber realizado alguna actividad física más o menos intensa. Este dolor cesará al poco tiempo de haber finalizado dicha actividad, pero cuando volvamos a practicar deporte volverá a dolernos con más intensidad.

Un síntoma claro de que se sufre una lesión en la cintilla iliotibial es que es un dolor mecánico, es decir, si mantenemos nuestra rodilla en reposo no se experimenta ningún dolor. Sin embargo, en cuanto empecemos a realizar alguna actividad física el dolor en la rodilla volverá a aparecer.

Otro síntoma para poder verificar si estamos sufriendo está lesión, es un dolor que aparece al presionar sobre determinados puntos del muslo. Aunque lo más recomendable es que lo confirme un fisioterapeuta.

Causas más comunes

A ciencia cierta no se sabe qué es lo que provoca la lesión de la cintilla iliotibial. Parece ser que puede ser debida a un cúmulo de circunstancias.

Algunos estudios apuntan, a que puede producirse por no tener una buena musculatura en los cuádriceps, y en general, en las extremidades inferiores. Esto puede contribuir a que el peso de nuestro cuerpo (mientras realizamos deporte) se reparta deforma desequilibrada y acabe produciéndose una sobrecarga muscular, produciendo una lesión en la cintilla.

Otros estudios, sobre todo los enfocados a los corredores profesionales, señalan que puede deberse a una mala pisada a la hora de correr (lo que contribuye de nuevo a un reparto desequilibrado de nuestro peso). Para evitar este problema se recomienda usar zapatillas deportivas de buena calidad. Tampoco es recomendable realizar actividades físicas muy exigentes si se padece de sobrepeso.

 

Diagnóstico de la Rodilla de Corredor

Una vez que sentimos los primeros síntomas, y al ver que el dolor no remite, lo más recomendable es acudir a un fisioterapeuta para que nos pueda realizar las pruebas correspondientes y nos realice un buen diagnóstico.

No se suelen realizar pruebas especializadas como ecografías o radiografías ya que los síntomas de la lesión de la cintilla se corresponden con los síntomas de otras lesiones, así que dichas pruebas no serían concluyentes.

Por ello el diagnóstico más eficaz es que nuestro fisioterapeuta nos realice una buena exploración clínica. Es lo más práctico y, también, lo más eficaz.

Tratamiento de Rodilla de Corredor

El tratamiento variará dependiendo del paciente. Por ejemplo, si un paciente presenta esta lesión y su única actividad física es correr, lo primero que tendrá que hacer el paciente es acudir a una clínica para que le realicen un estudio de la pisada y comprar unas zapatillas acordes a su pisada. En muchas ocasiones, simplemente con el cambio de zapatillas el dolor suele desaparecer.

Si tras haber cambiado de zapatillas y haber usado plantillas, el dolor sigue sin desaparecer habrá que empezar un tratamiento más a fondo.

Este tratamiento puede incluir sesiones de fortalecimiento de la musculatura, estiramientos, punciones, ondas de choque…

Será el fisioterapeuta quien tendrá que ir indagando en nuestro problema hasta que consiga dar con la tecla adecuada ya que cada paciente responde mejor a un tipo de tratamiento.

Esta lesión no es incapacitante, es decir, no tenemos que guardar reposo absoluto (de hecho, es hasta contraproducente) pero sí que es recomendable no realizar actividades físicas muy duras y disminuir la intensidad de las mismas.