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Timpanoplastia

¿Qué es una timpanoplastia?

Se trata de un procedimiento quirúrgico enfocado a tratar el origen de infecciones y lesiones provocadas por estas como la otitis media crónica simple, el colesteatoma o la otorrea. La intervención se realiza con el fin de limpiar las cavidades del oído y reparar la membrana timpánica cerrando así la perforación pudiéndose, además, reparar la cadena de pequeños huesos de la zona si fuera necesario (este procedimiento se conoce como osiculoplastia).

El objetivo de la operación es, por un lado, limpiar la lesión y por otro, mejorar la audición del paciente. Ambas partes se pueden realizar en el mismo procedimiento quirúrgico o dividirlo en dos fases separadas por el tiempo, una primera fase en la que se limpie y reconstruya el tímpano y una segunda en la que se reconstruyan los huesecillos para mejorar la función auditiva.

La operación se puede llevar a cabo a través de diferentes puntos de la oreja: desde el conducto auditivo directamente, desde la parte superior a partir del conducto auditivo o, siendo el más frecuente, desde detrás del pabellón auricular realizando una incisión en la piel. En ocasiones será necesario realizar una ampliación del conducto auditivo externo.

Existen ocasiones, aun habiendo perforación de tímpano, en las que se puede esquivar la intervención quirúrgica si se toman las medidas adecuadas por parte del paciente para evitar que el oído medio se pueda contaminar. Sería recomendable el uso de tapones para el oído durante el baño para evitar que entre en contacto con el agua y la humedad. Además, las revisiones periódicas con el especialista son muy importantes a la hora de controlar la infección. Cuando no hay infección, una forma de mejorar la audición es a través del uso de audífonos.

 

La principal complicación que puede surgir cuando se sufren vómitos con sangre es el atragantamiento del paciente. Además, debido a la pérdida de sangre, puede producirse un déficit de glóbulos rojos o una hemorragia excesivaGuardar Guardar

PRECIO CERRADO

4.450€

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Consulta de valoración

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Estudio preoperatorio

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Gastos de la operación y honorarios médicos

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Estancia en el hospital

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Revisión postquirúrgica

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Servicio de traslado i/v

*Consultar zona

 

¿Qué es el tímpano?

El tímpano es una membrana localizada en el oído medio que separa a éste del oído externo. Gracias a la vibración de la membrana se transmiten las ondas sonoras desde el oído externo hacia el medio y el interno. Es en el oído interno donde la vibración se transforma en impulsos nerviosos que viajan hasta el cerebro. En resumidas cuentas, se considera al tímpano el protagonista del proceso auditivo.

Pero su función va más allá, ya que también actúa protegiendo al oído de las amenazas externas formando una barrera que impide que elementos extraños se puedan introducir en el órgano, como por ejemplo bacterias. Si se perforara la membrana timpánica se dejaría abierto el paso a posibles infecciones.

 

¿Cuál es el procedimiento quirúrgico?

Como hemos explicado anteriormente el objetivo final de una timpanoplastia es volver a dejar la membrana timpánica en plenas condiciones de funcionamiento y reconstruir el mecanismo auditivo del oído. Gracias a esto el paciente volverá a contar con un tímpano estable, flexible y en la posición adecuada que nos de la seguridad de que la audición ha mejorado y que evite que las infecciones vuelvan a aparecer.

La operación se realiza normalmente con un otomicroscopio o, en menor medida, con un otoendoscopio. Según el caso con el que nos encontremos el abordaje puede variar, siendo el más común por detrás de la oreja. Para este tipo de procedimiento quirúrgico se realiza una anestesia general, salvo en casos puntuales donde se hará una sedación del paciente y se aplicará la anestesia local.

Si es posible, se utilizarán injertos para reconstruir el tímpano. Los otorrinolaringólogos suelen preferir utilizar un tejido resistente como es la fascia temporal, que se trata del tejido que recubre la parte exterior del músculo temporal. No obstante, se pueden aplicar también cartílagos, pericondrio (se trata del tejido conjuntivo fibroso que cubre el cartílago de la oreja) e incluso prótesis fabricadas con diferentes materiales y de distintos tamaños para reconstruir, de la forma más adaptada, la cadena de huesecillos.

Normalmente esta cirugía tiene una duración de entre una y dos horas, tras esta los cirujanos vendarán la cabeza y taparán el oído con el fin de protegerlo. En función de cada caso y cada paciente se recomendará permanecer en el hospital entre unas pocas horas y hasta cinco o seis días. Algunos de los síntomas posteriores a la operación pueden ser molestias en el conducto, mareos, falta de audición, sabor a metal en la boca o posibles hemorragias que vienen dadas por ser una zona muy delicada. Tras cinco o siete días de vendaje, se quitarán los puntos de sutura y se dará el alta al paciente. Aun así, tendrá que seguir las indicaciones que considere el otorrinolaringólogo con el fin de controlar la evolución y recuperación del oído. Esto se realizará durante un periodo de tiempo a determinar entre paciente y médico.

El éxito de esta operación de timpanoplastia se produce en un 90% de media de los casos, viéndose los resultados a partir de los dos meses cuando ya empieza a mejorar la audición. El fracaso de esta puede ocurrir si se produce una infección justo tras la intervención, si entra agua en el conducto auditivo, o si hay desplazamiento de las estructuras cuando se ha hecho la cirugía. A los 3 o 4 meses es posible que el paciente se pueda bañar con total normalidad.

 

Posibles riesgos

Por regla general, son poco frecuentes, pero a continuación detallamos algunos de los posibles riesgos de la operación.

  • Infección local tras la operación.
  • Pérdida del injerto debido al fracaso de la operación, incluso empeoramiento de la audición.
  • Reaparición de infecciones.
  • Lesión accidental del nervio facial, que es el encargado de la movilidad de los músculos de la cara, ya que se encuentra dentro del oído, generando parálisis facial.
  • Cerca del oído hay estructuras venosas que dan como resultado la vena yugular. Si su localización no es la normal, se podría dañar originando una hemorragia.
  • Desarrollo de acúfenos (ruído en el oído) crónicos.
  • Vértigos que según el paciente durarán más o menos.
  • Disgeusia, que son cambios en el sentido del gusto.
  • Alteraciones a nivel estético.
  • Dolor en el pabellón auricular.

Junto a estos riesgos habría que añadir los dados por cualquier intervención quirúrgica y complicaciones derivadas de la anestesia general. El riesgo vital es muy bajo, pero en cualquier procedimiento quirúrgico en el que se incluye anestesia puede ocurrir: uno de cada 15.000 pacientes muere con este tipo de anestesia. También afectan factores como la edad, el nivel de lesiones y la gravedad de estas.

 

Ante cualquier molestia, ponte en las mejores manos y consulta con tu otorrinolaringólogo el Dr. Javier Cervera en Hospital Fuensanta.

Concertado con las principales aseguradoras.

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Recordatorio: esta información tiene como fin proporcionar pautas generales y no dar una opinión médica definitiva. Es importante que consulte a su médico sobre su enfermedad específica y el tratamiento más adecuado.